Un héroe muy discreto
La segunda colaboración entre Will Smith y el cineasta italiano Gabriele Muccino es un ambicioso drama que pese a los visibles esfuerzos de tan carismático protagonista se pierde en su ejecución.
"No puedes jugar con las vidas de la gente", le reprocha en un momento determinado del film uno de los personajes al protagonista, Ben Thomas. Un personaje con el que su alter ego en pantalla, Will Smith, se plantea el más difícil todavía: hacer que la audiencia acoja con los brazos a abiertos al personaje más improbablemente simpático de su carrera: un inspector de hacienda. Un personaje que, además, parece empeñado, por razones que no acertamos a concretar, a ayudar con todas sus fuerzas a siete personas al azar.
Parémonos en el “no acertamos a concretar” por un momento: como decimos, la historia gira en torno a ese personaje central que movido por motivaciones que desconocemos emprende las acciones más extravagantes y de hecho extremas que podamos imaginar. Lo malo es que el tiempo que media entre el relato de tales acciones y el momento de la verdad se hace esperar tanto y se produce después de dar tantos rodeos y palos de ciego que, pese a que cualquier espectador avezado pueda llegar a imaginarse pasados los diez primeros minutos y con un margen de error aceptable cuál es el motor que impulsa lo que sucede, cuando llega la auténtica revelación y el desenlace, la historia ha perdido toda su fuerza. La pésima y fatalmente manipulada labor de dosificación de la información se une a un no menos forzado desarrollo, tan desigual que se permite el lujo de discriminar descaradamente a personajes interesantes (léase el encarnado por Woody Harrelson, protagonista del intenso arranque) a favor de otros, así como a no tratar ni de disimular frecuentes charcos en un guión que se convertirán en auténticas lagunas a poco que nos detengamos en ellos una vez finalizada la proyección.
Con todo ello la carga emocional de este artificial colirio termina estando tan expuesta a los ojos del espectador que, más que arrancarle las lágrimas le hará entornar los párpados en señal reprobatoria.
Instala el reproductor Flash para poder ver este clip